Una empresa, muchos riesgos: asegurar un negocio es mucho más que contratar una póliza

Cuando hablamos de seguros para empresas, es fácil pensar en una póliza que proteja el local, la nave o la actividad. Sin embargo, cualquier negocio está expuesto a riesgos muy diferentes.
Instalaciones, maquinaria, trabajadores, vehículos, clientes, sistemas informáticos… Todos forman parte de una misma empresa, pero no plantean las mismas necesidades aseguradoras.
Por eso, tener un seguro de empresa no significa necesariamente tener correctamente asegurada la empresa.
Una empresa y muchos riesgos que proteger
Pensemos en una pequeña empresa dedicada a la fabricación e instalación de mobiliario comercial. Tiene una nave, seis trabajadores, maquinaria, mercancía almacenada, dos furgonetas y realiza trabajos directamente en las instalaciones de sus clientes.
¿Qué deberíamos analizar a la hora de asegurarla?
Instalaciones, maquinaria y mercancías
Un incendio, un robo, unos daños por agua u otros imprevistos pueden afectar directamente a los bienes necesarios para continuar trabajando.
Pero no basta con disponer de determinadas coberturas. Los capitales asegurados también deben representar adecuadamente el valor actual de instalaciones, maquinaria y existencias. Una empresa que crece puede terminar manteniendo unas sumas aseguradas que ya no corresponden con su realidad.
Responsabilidad frente a terceros
Los trabajadores de nuestra empresa también realizan instalaciones en establecimientos de clientes. Un daño accidental durante uno de esos trabajos puede generar una reclamación.
La Responsabilidad Civil de la empresa debe analizarse teniendo en cuenta qué actividad desarrolla realmente, dónde realiza sus trabajos y qué garantías, límites y sublímites contempla el contrato.
La actividad declarada en la póliza debe corresponderse con la realidad del negocio.
Trabajadores y vehículos
Los seis empleados también forman parte del mapa de riesgos. Dependiendo de la actividad y del convenio colectivo aplicable, pueden existir obligaciones aseguradoras específicas que conviene comprobar.
Lo mismo ocurre con las furgonetas. No son simplemente dos vehículos asegurados: forman parte de la actividad profesional y deben valorarse teniendo en cuenta su utilización real.
¿Qué ocurre si la empresa tiene que dejar de trabajar?
Este es uno de los riesgos que puede resultar menos evidente.
Un incendio puede ocasionar daños en la nave y la maquinaria, pero el problema económico puede continuar después del siniestro.
¿Qué sucede si durante varias semanas la empresa no puede trabajar con normalidad mientras siguen existiendo gastos fijos?
Las coberturas de pérdida de beneficios o interrupción de la actividad pueden tener un papel importante ante determinados siniestros, siempre de acuerdo con los límites y condiciones establecidos en cada póliza.
Los riesgos también evolucionan
Nuestra empresa ahora recibe pedidos electrónicamente, almacena información de clientes y depende de sus sistemas informáticos para trabajar.
Aparece así el riesgo cibernético, pero podría haber muchos otros cambios: nueva maquinaria, más trabajadores, otra nave, incremento de facturación, nuevos servicios o trabajos diferentes a los que se realizaban inicialmente.
Y aquí está una de las claves:
Las empresas cambian, pero sus seguros no se actualizan automáticamente.
Una póliza que estaba correctamente planteada hace unos años puede necesitar una revisión si la realidad del negocio ha cambiado.
Entonces, ¿qué seguros necesita una empresa?
No existe una respuesta válida para todos los negocios.
Una clínica, un restaurante, una asesoría o una industria presentan exposiciones diferentes. Por eso, una empresa no debería asegurarse únicamente por cómo se define, sino por lo que realmente hace y por los riesgos a los que está expuesta.
Asegurar una empresa no consiste, por tanto, en acumular pólizas. Consiste en identificar los riesgos relevantes y comprobar que las coberturas contratadas guardan relación con ellos.
El colaborador no tiene que ser especialista en todo
Para el colaborador, el primer paso puede ser mucho más sencillo: conocer al cliente y detectar cuándo su negocio ha cambiado.
¿Tiene más trabajadores? ¿Ha comprado maquinaria? ¿Ha ampliado instalaciones? ¿Realiza nuevos trabajos? ¿Ha aumentado considerablemente su actividad?
Estas preguntas pueden ser suficientes para detectar que ha llegado el momento de revisar sus seguros.
En Tándem Correduría de Seguros acompañamos a nuestros colaboradores en ese análisis, estudiando los riesgos y las alternativas disponibles en el mercado.
Porque en los seguros para empresas, tan importante como contratar una póliza es comprobar que continúa respondiendo a la realidad del negocio.