Los viajes han cambiado… ¿También ha cambiado tu seguro de viaje?

Teletrabajo, escapadas, turismo activo o viajes con tecnología: descubre por qué el seguro de viaje de hoy debe adaptarse a una nueva forma de viajar.
Los viajes ya no son como antes
Viajar sigue siendo una de las experiencias más enriquecedoras que podemos disfrutar, pero la forma de hacerlo ha cambiado de manera significativa en los últimos años. Ya no se trata únicamente de reservar unas vacaciones de verano y desconectar durante una o dos semanas.
Hoy viajamos más veces al año, organizamos escapadas de fin de semana, combinamos ocio y trabajo, reservamos alojamientos a través de plataformas digitales y nos desplazamos con dispositivos electrónicos cuyo valor, en muchos casos, supera incluso el coste del equipaje.
Esta evolución también ha cambiado los riesgos a los que nos enfrentamos durante un viaje. Por eso, elegir un seguro de viaje únicamente por el precio o pensando solo en la asistencia médica puede hacer que pasemos por alto coberturas que, según el tipo de viaje, pueden resultar muy útiles.
El viajero de hoy tiene necesidades diferentes
No todos los desplazamientos responden ya al modelo tradicional de vacaciones.
Cada vez es más habitual encontrar viajeros que:
- realizan varias escapadas cortas a lo largo del año;
- combinan reuniones de trabajo con unos días de descanso;
- alquilan un coche o una autocaravana para recorrer su destino;
- practican actividades deportivas o de aventura;
- viajan con ordenadores portátiles, cámaras, drones o equipos profesionales;
- organizan el viaje por su cuenta, reservando vuelos, alojamientos y actividades con distintos proveedores.
Todo ello hace que cada viaje sea diferente y que las necesidades de protección también lo sean.
La asistencia médica sigue siendo esencial… pero ya no es lo único importante
Cuando pensamos en un seguro de viaje, la primera imagen suele ser la de una asistencia sanitaria en caso de enfermedad o accidente.
Y sigue siendo una de las coberturas más importantes, especialmente cuando el destino se encuentra fuera de España o de la Unión Europea, donde una simple consulta médica o una hospitalización pueden alcanzar importes muy elevados.
Sin embargo, hoy existen muchos otros imprevistos que pueden alterar un viaje y que conviene tener presentes antes de contratar una póliza.
Reservamos antes… y eso aumenta el riesgo de cancelación
La planificación de los viajes ha cambiado.
Las ofertas anticipadas permiten conseguir mejores precios en vuelos, hoteles o cruceros, por lo que muchas personas reservan sus vacaciones con varios meses de antelación.
Pero cuanto mayor es el tiempo entre la reserva y la salida, mayor es también la posibilidad de que aparezca un imprevisto que obligue a cancelar o modificar el viaje.
En estos casos es importante conocer qué causas contempla el seguro, ya que no todas las pólizas incluyen las mismas garantías de cancelación ni las mismas condiciones.
Viajamos con mucha más tecnología
Hace apenas unos años era suficiente con llevar una cámara de fotos y el teléfono móvil.
Hoy es habitual viajar con:
- ordenador portátil;
- tablet;
- varios teléfonos móviles;
- cámaras fotográficas o de vídeo;
- relojes inteligentes;
- drones;
- equipos necesarios para teletrabajar.
Estos dispositivos forman parte del viaje y, en muchos casos, también del trabajo. Por ello, conviene revisar previamente qué protección ofrece el seguro frente a determinadas incidencias y cuáles son los límites establecidos en la póliza.
El turismo activo gana protagonismo
Cada vez son más las personas que aprovechan sus vacaciones para practicar actividades como senderismo, kayak, paddle surf, submarinismo, ciclismo de montaña, barranquismo o esquí.
No todas estas actividades están incluidas automáticamente en cualquier seguro de viaje, por lo que es recomendable comprobar si la póliza contempla expresamente aquellas que se van a realizar durante la estancia.
Alquilar un vehículo es cada vez más frecuente
Recorrer un destino en coche, moto o autocaravana ofrece una gran libertad, pero también supone asumir nuevas responsabilidades.
Antes de iniciar el viaje conviene revisar qué coberturas ofrece la empresa de alquiler y si el seguro de viaje incorpora garantías que puedan resultar de utilidad ante determinadas incidencias.
Cada viaje es diferente… y el seguro también debería serlo
No necesita las mismas coberturas quien realiza una escapada de tres días por Europa que quien viaja un mes por Asia, quien va a estudiar en el extranjero, quien combina vacaciones con teletrabajo o quien tiene previsto practicar deportes de aventura.
Por ese motivo, elegir un seguro de viaje no debería consistir únicamente en comparar precios, sino en analizar el destino, la duración del viaje, las actividades previstas y las necesidades concretas de cada viajero.
Mitos sobre los seguros de viaje
Existen algunas ideas muy extendidas que pueden llevar a contratar un seguro inadecuado o, incluso, a viajar pensando que ya se está protegido cuando no siempre es así.
«Con la Tarjeta Sanitaria Europea ya estoy cubierto.»
No siempre.
La Tarjeta Sanitaria Europea facilita el acceso a la sanidad pública en los países donde es válida y en las mismas condiciones que los ciudadanos de ese país. Sin embargo, no sustituye a un seguro de viaje. No cubre aspectos como la repatriación, el regreso anticipado, la pérdida de equipaje, la responsabilidad civil o determinadas asistencias que pueden resultar necesarias durante un viaje.
«Mi tarjeta bancaria ya incluye un seguro de viaje.»
Depende.
Muchas tarjetas incorporan seguros asociados, pero suelen estar condicionados al medio de pago utilizado, establecen límites económicos determinados y no siempre incluyen todas las coberturas que un viajero puede necesitar. Conviene revisar las condiciones antes de confiar únicamente en esa protección.
«Todos los seguros de viaje cubren la cancelación.»
Falso.
No todas las modalidades incorporan esta garantía y, cuando existe, únicamente cubre las causas expresamente recogidas en la póliza. Por ello es importante conocer qué situaciones permiten cancelar el viaje con cobertura y cuáles quedan excluidas.
Cinco preguntas que deberías hacerte antes de contratar un seguro de viaje
Antes de decidir qué seguro contratar, merece la pena dedicar unos minutos a responder estas preguntas:
1. ¿Viajo dentro o fuera de la Unión Europea?
La asistencia sanitaria puede variar considerablemente según el país de destino y los costes médicos pueden ser muy elevados en algunos lugares.
2. ¿Voy a practicar actividades deportivas durante el viaje?
Si el viaje incluye deportes de aventura o determinadas actividades recreativas, conviene comprobar si están contempladas en la póliza.
3. ¿He reservado el viaje con mucha antelación?
Cuando existe un largo periodo entre la reserva y la salida, puede ser interesante valorar las coberturas relacionadas con la cancelación del viaje por causas justificadas.
4. ¿Viajo con equipos electrónicos de valor?
Ordenadores, cámaras, drones o dispositivos profesionales pueden requerir revisar las condiciones y límites de determinadas coberturas.
5. ¿Voy a alquilar un vehículo en mi destino?
Conocer previamente qué protección ofrece la empresa de alquiler y qué garantías complementarias pueden resultar útiles ayuda a evitar sorpresas durante el viaje.
El valor de un buen asesoramiento
Hoy no existe un único seguro de viaje válido para todo el mundo. La forma de viajar ha evolucionado y las soluciones aseguradoras también lo han hecho para adaptarse a nuevas necesidades y a perfiles de viajeros muy diferentes.
Por ello, contar con el asesoramiento de una correduría de seguros permite elegir una póliza adaptada a cada viaje, entendiendo qué coberturas pueden resultar realmente útiles según el destino, la duración, las actividades previstas o las circunstancias personales de cada viajero.
En Tándem Correduría de Seguros analizamos cada caso para ayudar a nuestros colaboradores y clientes a encontrar el seguro de viaje que mejor se adapte a sus necesidades, comparando distintas opciones y explicando con claridad qué cubre cada póliza y cuáles son sus límites.
Porque cuando todo sale según lo previsto, probablemente nunca llegues a utilizar tu seguro. Pero si surge un imprevisto lejos de casa, haber elegido la protección adecuada puede marcar una diferencia importante.